Nació en el
municipio de
Fuente Vaqueros,
Granada (
España),
en el seno de una familia de posición económica
desahogada, el
5 de junio de 1898 y
fue bautizado con el nombre de
Federico del Sagrado
Corazón de Jesús García Lorca; su padre fue Federico
García Rodríguez, un hacendado, y su madre, Vicenta
Lorca, maestra de escuela que fomentó el gusto literario
a su hijo.
Desde la edad de 2 años, según uno de sus
biógrafos,
Edwin Honig, Federico
García Lorca mostró su habilidad para aprender canciones
populares y a muy tierna edad escenificaba en miniatura
oficios religiosos. Su salud fue frágil y no empezó a
andar hasta los cuatro años. Leyó en su casa la obra de
Víctor Hugo y de
Miguel de Cervantes.
Como estudiante fue algo irregular, abandonando la
Facultad de Derecho de Granada
para instalarse en la
Residencia de Estudiantes
de
Madrid (1918–1928);
pasado un tiempo regresó a la
Universidad de Granada
donde se graduó como abogado aunque nunca ejerció la
profesión, puesto que su vocación era la literatura.
La ubicación meridional de Granada, donde se
encontraba viva la herencia mora, el folclore, el
oriente y una geografía agreste, quedaron impresas en
toda su obra poética, donde los romanceros y la épica se
funden de manera perceptible. Fue, después de su madre,
Fernando de los Ríos
quien estimuló el talento del entonces pianista en favor
de la poesía; así, en 1917 escribió su primer artículo
sobre
José Zorrilla, en su
aniversario.
La España de Lorca es el heredero de la
Generación del 98, con
una rica vida intelectual donde los nombres de
Francisco Giner de los Ríos,
Benito Pérez Galdós,
Miguel de Unamuno, y
poco después Salvador de Madariaga y
José Ortega y Gasset
imprimían el sello distintivo de una rebelión contra la
realidad de España.
Influyeron, además, en la sensibilidad del poeta en
formación
Lope de Vega,
Juan Ramón Jiménez,
Antonio Machado,
Manuel Machado,
Ramón del Valle-Inclán,
Azorín e, incluso, el
Cancionero popular.
En 1918 publicó su primer libro
Impresiones y paisajes,
costeado por su padre. En 1920 se estrenó en teatro su
obra
El maleficio de la mariposa,
en 1921 se publicó
Libro de poemas y
en 1923, se pusieron en escena las comedias de títeres
La niña que riega la Albahaca y el
príncipe preguntón. En 1927 en
Barcelona expuso su
primera muestra pictórica.
En esta época frecuenta activamente a los poetas de
su generación que permanecen en España:
Jorge Guillén,
Pedro Salinas,
Gerardo Diego,
Dámaso Alonso,
Rafael Alberti, y sobre
todo
Buñuel y
Dalí, a quien después
le tributó
Oda a Salvador Dalí.
El pintor, por su parte, pintó los decorados del primer
drama del granadino:
Mariana Pineda. En
1928 publicó la revista literaria Gallo, de la
cual salieron solamente dos números.
En 1929 marcha a
Nueva York. Para
entonces se habían publicado, además de los antes
mencionados, sus libros
Canciones (1927) y
el
Primer romancero gitano
(1928), siempre su obra poética más popular y más
accesible. A Lorca le molestaba mucho que el público lo
viera como gitano.
Viaje a Nueva York
De su viaje y estancia en Nueva York surge el libro
Poeta en Nueva York.
En 1930 fue a
La Habana, donde
escribió parte de sus obras
Así que pasen cinco años
y
El público, ese año
regresó a España donde fue recibido en Madrid con la
noticia de que su farsa popular
La zapatera prodigiosa
se estaba escenificando.
La IIª República y «La
barraca»
Al instaurarse la
Segunda República española,
se nombró a Fernando de los Ríos como Ministro de
Instrucción Pública. García Lorca fue nombrado, bajo el
patrocinio oficial, codirector de la compañía estatal de
teatro «La barraca» donde disfrutó de todos los recursos
para producir, dirigir, escribir, y adaptar algunas
obras teatrales del Siglo de Oro español. Escribió en
este período
Bodas de Sangre,
Yerma y
Doña Rosita la soltera.
En 1933 viajó a
Argentina para promover
la puesta en escena de algunas de sus obras por la
compañía teatral de Lola Membrives y para dictar una
serie de conferencias, siendo su estancia un éxito: a
manera de ejemplo, su puesta de
La dama boba de
Lope de Vega atrajo a
más de sesenta mil personas. Entre este año y 1936
escribió
Diván de Tamarit,
Llanto por Ignacio Sánchez Mejías,
que conmovió al mundo hispano,
La casa de Bernarda Alba
y trabajaba en
La destrucción de Sodoma,
cuando estalló la
Guerra Civil española.
Guerra Civil y asesinato
García Lorca rehusó el exilio ofrecido por
Colombia y
México, cuyos
embajadores previeron que el poeta pudiera ser víctima
de un atentado debido a su función de funcionario de la
República, pero Lorca rechazó las ofertas y se dirigió a
su casa en Granada para pasar el verano.
En esos momentos políticos alguien le preguntó sobre
su preferencia política y él manifestó que se sentía a
su vez católico, comunista, anarquista, libertario,
tradicionalista y monárquico; de hecho nunca se afilió a
ninguna de las facciones políticas y jamás discriminó o
se distanció de ninguno de sus amigos, por ninguna
cuestión política, se sentía, como él lo dijo en una
entrevista al Sol de Madrid poco antes de su asesinato:
íntegramente español.
Yo soy español integral y me sería imposible
vivir fuera de mis límites geográficos; pero odio al
que es español por ser español nada más, yo soy
hermano de todos y execro al hombre que se sacrifica
por una idea nacionalista, abstracta, por el sólo
hecho de que ama a su patria con una venda en los
ojos. El chino bueno está más cerca de mí que el
español malo. Canto a España y la siento hasta la
médula, pero antes que esto soy hombre del mundo y
hermano de todos. Desde luego no creo en la frontera
política.
Tras una denuncia anónima, el 16 de agosto de 1936
fue detenido en la casa de su amigo, el también poeta
Luis Rosales, quien
obtuvo la promesa de «las autoridades» nacionalistas de
que sería puesto en libertad «si no existía denuncia
en su contra». La orden de ejecución fue dada por el
gobernador civil de Granada, José Valdés Guzmán, quien
había ordenado al ex diputado de la
CEDA,
Ramón Ruiz Alonso, la
detención del poeta. Valdés contaba con el visto bueno
del general
Queipo de Llano, a
quien se consultó sobre qué hacer con Lorca. Las últimas
investigaciones, como la de Manuel Titos Martínez,
determinan que fue fusilado la madrugada del día 18 de
agosto de 1936, seguramente por cuestiones
territoriales, ya que algunos caciques, muy
conservadores tenían rencor al padre de Lorca porque era
un cacique progresista. En un entrevista en el diario
El Sol había declarado que «en Granada se agita
la peor burguesía de España» y eso fue su sentencia
de muerte. Federico García Lorca fue asesinado en el
camino que va de
Víznar a
Alfacar y su cuerpo
permanece todavía enterrado en una
fosa común anónima en
algún lugar de esos parajes con los cadáveres de dos
banderilleros y un maestro nacional ejecutados con él.
Después de su muerte se publicaron
Primeras canciones,
Amor de Don Perlimplín con Belisa
en su jardín.
Obra
El universo lorquiano se define por un palpable
sistematismo: la poesía, el drama, la prosa se alimentan
de obsesiones y claves estilísticas constantes. La
variedad de formas y tonalidades nunca atenta contra esa
unidad cuya cuestión central es la frustración.
Estilo
Los símbolos: de acuerdo con su gusto por los
elementos tradicionales, Lorca utiliza frecuentemente
símbolos en su poesía. Se refieren muy frecuentemente a
la muerte aunque dependiendo del contexto los matices
varían bastante. Son símbolos centrales en Lorca:
- La luna: es el símbolo más frecuente en Lorca.
Su significación más frecuente es la de muerte, pero
también puede simbolizar el erotismo, la fecundidad,
la esterilidad o la belleza.
- El agua: cuando corre, es símbolo de vitalidad.
Cuando está estancada, representa la muerte.
- La sangre: representa la vida, por ello, la
sangre derramada es la muerte. Simboliza también lo
fecundo, lo sexual.
- El caballo (y su jinete): está muy presente en
toda su obra portando siempre valores de muerte,
aunque también representa la vida y el erotismo
masculinos.
- Las hierbas: su valor dominantes, aunque no
único, es el de ser símbolos de la muerte.
- Los metales: también su valor dominante es la
muerte. Los metales aparecen bajo la forma de armas
blancas, que conllevan siempre tragedia.
La metáfora: es el procedimiento retórico central de
su estilo. Bajo la influencia de Góngora, Lorca maneja
metáforas muy arriesgadas: la distancia entre el término
real y el imaginario es considerable. En ocasiones, usa
directamente la metáfora pura. Sin embargo, a diferencia
de Góngora, Lorca es un poeta conceptista, en el sentido
que su poesía se caracteriza por una gran condensación
expresiva y de contenidos, además de frecuentes elipsis.
Las metáforas lorquianas relacionan elementos opuestos
de la realidad, transmiten efectos sensoriales
entremezclados, etc.
El neopopularismo: aunque Lorca asimila sin problemas
las novedades literarias, su obra está plagada de
elementos tradicionales, que, por lo demás, demuestran
su inmensa cultura literaria. La música y los cantos
tradicionales son presencias constantes en su poesía. No
obstante, desde un punto de vista formal no es un poeta
que muestre una gran variedad de formas tradicionales;
sin embargo, profundiza en las constantes del espíritu
tradicional de su tierra y de la gente: el desgarro
amoroso, la valentía, la melancolía, la pasión...
Poesía
La obra poética de Lorca constituye una de las cimas
de la poesía de la Generación del 27 y de toda la
literatura española. La poesía lorquiana es el reflejo
de un sentimiento trágico de la vida, y está vinculada a
distintos autores, tradiciones y corrientes literarias.
En esta poesía conviven la tradición popular y la culta.
Aunque es difícil establecer épocas en la poética de
Lorca, algunos críticos diferencian dos etapas: una de
juventud y otra de plenitud:
La época de juventud
Aquí se incluyen sus primeros escritos:
Impresiones y paisajes (en prosa, muestra sin
embargo, sus procedimientos característicos del lenguaje
poético) y Libro de Poemas (escrito bajo el
influjo de Rubén Darío, Antonio Machado y Juan Ramón
Jiménez; en este poema Lorca proyecta un amor sin
esperanza, abocado a la tristeza.
La época de plenitud
Comienza con el Poema del cante jondo (1931)
que, mediante la unidad temática, formal, conceptual y
la expresión de los sentimientos, debida en parte a su
inspiración folclórica, describe la lírica
neopopularista de la Generación del 27.
En Primeras canciones (1927) y Canciones
(1936) emplea las mismas formas: la canción y el
romance. Los temas del tiempo y la muerte se enmarcan en
el alba, la noche, la ciudad andaluza y los paisajes
lunares.
La muerte y la incompatibilidad moral del mundo
gitano con la sociedad burguesa son los dos grandes
temas del Romancero gitano. Destacan los
procedimientos habituales de poesía de origen popular, y
la influencia del compositor Manuel de Falla. No se
trata de una obra folclórica, está basada en los tópicos
con que se asocia lo gitano y andaluz. Lorca eleva al
gitano al rango de mito literario, como después hará con
el negro y el judío en Poeta en Nueva York. En el
Romancero gitano emplea el romance, en sus
variantes de novelesco, lírico y dramático; su lenguaje
es una fusión de lo popular y lo culto.
Lorca escribe Poeta en Nueva York a partir de
su experiencia en EEUU, donde vivió entre 1929 y 1930.
Para Lorca la civilización moderna y la naturaleza son
incompatibles. Su visión de Nueva York es de pesadilla y
desolación, propia de un mal sueño. Para expresar la
angustia y ansia de comunicación que lo embargan emplea
las imágenes visionarias del lenguaje surrealista. Su
libertad expresiva es máxima, aunque junto al verso
libre se advierte el uso del verso medido (octosílabo,
endecasílabo y alejandrino).
El Diván de Tamarit (1940) es un libro de
poemas de atmósfera o sabor oriental, inspirado en las
colecciones de la antigua poesía arábigo-andaluza. El
tema central es el de el amor sujeto a experiencias
frustrantes y amargas; su lenguaje está muy próximo al
de Poeta en Nueva York.
Llanto por la muerte de Ignacio Sánchez Mejías
(1935) es una elegía de incontenible dolor y emoción que
actúa de homenaje al torero sevillano que tanto apoyó a
los poetas de la Generación del 27.
La obra poética de Lorca se cierra con Seis poemas
gallegos y la serie de once poemas amorosos titulada
Sonetos del amor oscuro. Lorca siempre ha contado
con el respeto y admiración incondicional de los poetas
de generaciones posteriores a la Guerra Civil.
Considerado como un poeta maldito, su influencia se ha
dejado sentir entre los poetas españoles del malditismo.
Teatro
El teatro de Lorca es, con el de
Valle-Inclán, el de
mayor importancia escrito en castellano en el
siglo XX. Es un teatro
poético, en el sentido de girar en torno a símbolos
medulares —la sangre, el cuchillo o la rosa—,
desarrollarse en espacios míticos o de un realismo
trascendido, y encarar problemas sustanciales del
existir. El lenguaje, aprendido en
Valle-Inclán, es
también poético. Sobre Lorca influyen también el drama
modernista (de aquí deriva el uso del verso), el teatro
lopesco (evidente, por ejemplo, en el empleo organizado
de la canción popular), el calderoniano (desmesura
trágica, sentido de la alegoría) y la tradición de los
títeres. La producción dramática de Lorca puede ser
agrupada en cuatro conjuntos:
farsas,
comedias
«irrepresentables» (según el autor),
tragedias y
dramas.
Entre las farsas, escritas entre 1921 y 1928,
destacan La zapatera prodigiosa, en la que el
ambiente andaluz sirve de soporte al conflicto,
cervantino, entre imaginación y realidad, y Amor de
don Perlimplín con Belisa en su jardín, complejo
ritual de iniciación al amor, que anuncia los «dramas
irrepresentables» de 1930 y 1931: El público y
Así que pasen cinco años, sus dos obras más
herméticas, son una indagación en el hecho del teatro,
la revolución y la presunta
homosexualidad —la
primera— y una exploración —la segunda— en la persona
humana y en el sentido del vivir.
Consciente del éxito de los dramas rurales poéticos,
Lorca elabora las tragedias Bodas de sangre
(1933) y Yerma (1934), conjugación de mito,
poesía y sustancia real.
Los problemas humanos determinan los dramas. Así, el
tema de la «solterona» española (Doña Rosita la
soltera, 1935), o el de la represión de la mujer y
la intolerancia en La casa de Bernarda Alba, para
muchos, la obra maestra del autor.
Filmografía
Basadas en la vida de Lorca
Basadas en la obra de Lorca
Bibliografía
- A. Álvarez de Miranda: «Poesía y religión», en
Revista de Ideas Estéticas, t. XI (1953),
págs. 221-251;
- C. Ramos-Gil: Claves líricas de García Lorca:
ensayos sobre la expresión y los climas poéticos
lorquianos (Madrid, 1967);
- M. Laffranque: Les idées esthétiques de
Federico García Lorca (París, 1967);
- I.-M. Gil (ed.): Federico García Lorca
(Madrid, 1973);
- F. Colecchia: García Lorca. A selectively
annotated bibliography of criticism (Nueva
York-Londres, 1979);
- M. García-Posada, Lorca: Interpretación de
«Poeta en Nueva York» (Madrid, 1982);
- Mery:Raramente, una versión infantil de sus
obras Viendo a las flores crecer (Gallicia,1937)
- L. Fernández Cifuentes: García Lorca en el
teatro: la norma y la diferencia (Zaragoza,
1986);
- I. Gibson: Federico García Lorca, 2 vols.
(Barcelona, 1985 y 1987);
-
Félix Grande:
García Lorca y el flamenco (Madrid, 1992);
- J. Salazar Rincón: Por un anfibio sendero.
Los espacios simbólicos de Federico García Lorca
(Barcelona, 1998).
- J. Salazar Rincón: Rosas y mirtos de luna.
Naturaleza y símbolo en la obra de Federico García
Lorca (Madrid, 1999).